Cómo bañar a tu perro

 

Bañar a tu perro puede ser todo un reto e incluso podría parecer algo complicado, pero en realidad no lo es tanto, simplemente debes hacer que se acostumbre al baño. Solo necesitas convertir este momento para tu perro, en una experiencia agradable.

La frecuencia con la que bañes a tu perro es importante, depende de sus características y necesidades deberás bañarlo. Normalmente lo recomendable es bañarlo una vez al mes y es que, si se baña muy seguido, puede sufrir una irritación en la piel.

Toma en cuenta que, así como tú eres sensible al agua, ellos también lo son, por eso, antes de bañarlo coloca un poco de agua a calentar, eso sí, no dejes que hierva, la idea es que sea agua tibia, para que tu perro se sienta cómodo. Es decir, fija una temperatura adecuada para el baño de tu mascota, no lo bañes con agua fría esto puede provocarle escalofríos o una gripa. Otra opción, es bañarlo en la regadera, tu decide qué se te facilita más.

Utiliza un shampoo especial para perros, no le pongas el que usas para bañarte, ya que su piel es diferente a la nuestra y puede ocasionarle algún tipo de reacción. Mejor utiliza los que son diseñados para ellos, ya que, incluso tienen componentes que los protegen, como las pulgas.

Otro punto importante es que, dependiendo del tamaño de tu perro, deberás elegir un lugar para bañarlo, ya sea dentro o fuera de casa, en un tina o lavabo, no olvides que debe ser un espacio adecuada para que tu perro no pueda escapar del baño, es más, si necesitas ayuda pídele a alguien para que él sea el encargado de mantener a tu mascota tranquilizada. Recuerda evitar que el agua o el jabón entren en la nariz, el hocico, las orejas y los ojos.

Ahora bien, antes de que le pongas agua a tu perro, cepilla su pelaje para que no se enrede tanto, luego comienza a mojarlo del cuello para bajo con agua caliente, poco a poco, coloca el shampoo y usa tus manos para frotar su cuerpo y pelaje, después enjuaga y cuando hayas terminado de bañarlo, sécalo, para esto coloca una toalla en su lomo y con toques ve secándolo, ya que, si lo sacudes con la toalla, pueden enredar todo su pelaje, por último, cepíllalo y dale un premio por lo bien que se ha portado.